El economista Irving Fisher formalizó la relación matemática que todo ahorrador debe conocer. La Rentabilidad Real de cualquier producto financiero no es el porcentaje que te anuncia el banco; es lo que queda después de descontarle la inflación:
Rentabilidad Real ≈ Rentabilidad Nominal − Inflación
Ejemplo práctico con datos reales: Si tienes un depósito a plazo que te ofrece un 2,50% de rentabilidad nominal, pero la inflación subyacente del año es del 3,2%, tu rentabilidad real es del -0,70%. Estás perdiendo capacidad adquisitiva aunque el banco te esté pagando intereses.
Este es el motivo por el que los fondos monetarios vinculados al tipo del BCE resultan más eficientes en ciclos de tipos altos: su rentabilidad nominal sube automáticamente al ritmo de las decisiones del Banco Central Europeo, intentando mantenerse positiva frente a la inflación subyacente.